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Una historia de amor.

Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Bogotá, Colombia.


Esta historia no es de ficción. Los hechos ocurrieron en Bogotá, Colombia...


La libertad de ver sin los ojos
La libertad de ver sin los ojos

Un domingo caminaba por un bonito sector del norte de Bogotá. Salí de mi hogar con los miedos que mi generación adaptó a su experiencia por a la violencia de las últimas décadas en Colombia. 


Las personas que vivimos atentados narco-terroristas en las ciudades, tenemos una particular forma de ver el mundo. Algunos de nosotros ya superamos el miedo, pero este proceso tarda bastante en completarse. 


En mi caso, las múltiples experiencias cercanas a la muerte (MECM) me ubicaron en un lugar de privilegio sobre la conciencia misma. Ser consciente no es estar despierto, es reconocer que piensas, saber qué y cómo piensas y cuestionarte por qué, y para qué lo haces de esta forma y no de otra. 


La escritura es precisamente el mejor ejercicio para el fortalecimiento de la consciencia, porque cuando escribes, haces que tu idea cobre forma. Por eso le recomiendo a mis estudiantes que no escriban apoyados solamente en inteligencias artificiales. Les recomiendo que no le teman a las AI y se permitan escribir sin ellas desde el primer asomo de la idea, el anteproyecto. Las inteligencias artificiales pueden ser útiles cuando ya tienes el primer boceto. No obstante, si permites que esa extensión de tu cerebro haga todo el proceso de arquitectura de tu idea, no serás tú quién lo hizo sino un robot. Y eso no está bien o mal en sí mismo, pero te quitará una función que tu cerebro está habilitado para hacer con brillante precisión y exactitud. 


El arte literario es otra cosa y juega en dos ámbitos distintos. Por un lado busca comunicar y por otro busca crear o recrear un lenguaje. Los artistas de la palabra no ordenamos el pensamiento como lo hace una inteligencia artificial, los artistas creamos el pensamiento, creamos la forma, la distorsionamos. Los artistas de la palabra cuestionamos a los robots, los retamos y los corregimos. 


Por eso hay autores más rápidos o fáciles de leer y hay autores cuya lectura implica un proceso extra de comprensión lectora. Porque en su proceso creativo está implícita una rivalidad con el lector bien sea este una máquina o un ser humano. Un “ven, compréndeme, interprétame, atrévete a pensar por ti mismo”. 


Ahora que llega la Feria Internacional del Libro de Bogotá, te pregunto 


¿Cuál lector eres? 


Hay lectores veloces, voraces. Y hay lectores tortuga, como yo. Los lectores tortuga leemos al mundo y nos escondemos para interpretar los meta-lenguajes. Para re-crearlos.


En aquella calle donde algún día esquivé a un amigo de lo ajeno que iba colgado de su cómplice en una moto impulsada por gasolina,  reconocí mi miedo a ser despojado y lo evadí con el entrenamiento militar que Dios puso en mi experiencia. 


Quinientos metros más atrás, conocí a un poderoso hombre que me habló con sus ojos y con los ojos de Dios. Un hombre “ciego” que bajaba unas escaleras detrás de un bastón, sin perro, sin más compañía que su libertad. Si quieres conocer la historia de este hombre, suscríbete al contenido PRIME de El Relato Del Domingo.


Hay lectores lentos, profundos, reflexivos. Como buzos. Como mi amigo "ciego". La industria editorial te ofrece de todo: desde libros de autoayuda, hasta bellísimas historias para que los niños entren al mundo del libro. Este es el universo de la imaginación, mi paraíso, mi libertad. Puedes buscar libros en braille, libros electrónicos, libros álbumes, libros de fotos, libros técnicos, libros de ciencia, libros de ensayos, libros de experimentos, libros de religiones, libros de filosofías, libros de antropologías y los más poderosos de todos: libros de poesía. O libros con relatos poéticos, como muchos de los que encuentras en El Relato del Domingo


Mi arte literario es inspirado frecuentemente por personas como este amigo “invidente”. In porque mira hacia adentro, aunque realmente ve hacia afuera. Y ve más que muchas personas. En mi literatura hay tres relatos que reflexionan sobre la condición de “ceguera”, de "visión reducida". Dicha condición es, para ser más enfático: una manera de relacionarse con el universo a través de todos los sentidos, menos el de la vista. 


Quizá por mi gusto personal sobre la literatura del tocayo J. Luis Borges, un vidente adelantado, quizá porque intuyo que he perdido capacidad de visión y necesito lentes; me obsesiona explorar todos los sentidos de la experiencia humana. La multiplicidad de consciencias. Mi paraíso es la libertad, como la de mi amigo “ciego” y mi ética es la inclusión. Quiero que el mundo sea más incluyente con las personas que somos distintas, aunque iguales en la diferencia. Por eso he propuesto la #ÉticaDeLaInclusión como principio fundamental y eje orientador de la vida.


Autor: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Bogotá, 15 de marzo de 2026.


@ Todos los derechos reservados. SafeCreative Protección 360° 2026

Este relato fue escrito enteramente por un ser humano, sin la asistencia de alguna inteligencia artificial. El único uso de inteligencias artificiales fue el de la co-creación humano AI de la imagen para la cual se utilizó Grok(X).


Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez @Felipepoet

Este cuento fue imaginado, redactado y corregido por un ser humano, sin la asistencia de alguna inteligencia artificial. La gramática del lenguaje que propone no está autorizada para entrenar ninguna inteligencia artificial, a menos que se solicite formalmente el permiso al autor. Los derechos de autor y patrimoniales pertenecen exclusivamente a Luis Felipe Jiménez Jiménez, marzo de 2026. Si desea compartir este texto, hágalo y no olvide dar el crédito.

El único uso de una inteligencia artificial corresponde al de la elaboración de la imagen para la cual hubo colaboración humano IA con herramientas como Grok, Gemini y Meta Vibes.


Tobías Alarcón, un ciudadano sin esperanza de pensión, se encuentra con un ciudadano asiático que ya no parece asiático, aunque sí, todo depende del prejuicio de quién lo mire. Ya tiene cédula de ciudadanía colombiana, como Tobías, que la ostenta desde hace casi cuatro décadas. Le fascina el ajiaco, quiere volver a su isla, pero sueña hacerlo con la mujer que lo dejó, como siempre, por una mejor opción para ella.

 

Mientras eso sucede, piensa en su más reciente juguete. Se trata de un diseño informacional, eso que algunos jóvenes de hoy en día denominan gadget. Es una mezcla de aparato con memoria e inteligencia incluida, que resuelve todo tipo de misterios y sirve a algunos humanos, con terca impertinencia y, algún fallo motriz, para desvelar misterios electorales, tendencias. Es el juguete de nuestro invitado a la gran fiesta.

 

Dentro de la máquina que diseña este hombre de 167 centímetros de estatura, hay un software especial, una inteligencia artificial capaz de predecir lo que muchas personas van a hacer. Sin embargo, esto aún no lo sospecha él mismo, el humano. Sin saberlo, el humano ha sido contratado por una gran empresa tecnológica para estudiar las costumbres de un municipio del centro del país; donde probablemente se emplearán miles de personas en el próximo ciclo económico mundial. Como su primer paga no ha llegado, él mismo no se considera trabajador de nadie. Lo sorprende la promesa de un gran inversor, uno de esos que los gurús del nuevo mundo virtual denominan founder de founders.


Este fundar, en la neo-lengua, tiene una connotación distinta a la que otrora tenía el término "emprendedor". Emprender, que era más bello, no llevaba la carga colonial de fundar, ni la de la herramienta fundir, ni la de partir de cero. Comprendía que prender una vela tampoco era descubrir al fuego. Mejor no nos fundamos, ni nos confundamos en esta controversia existencial. Volvamos a nuestros dos personajes.

 

-¿Vas a votar, Pacífico?

 

El asiático responde sí con la cabeza, como si no hiciera falta decir nada. Se inclina hacia adelante para saludarlo de nuevo y espera.

 

Alarcón le devuelve el saludo y se queda en silencio.

 

Ambos comprenden que este no es el momento para intercambiar opiniones, ni para hablar de política. Agarran su comida con las manos y sonríen. No hacen falta las palabras. Mientras cada uno mastica, una mujer los extraña, a cada uno. Dos mujeres distintas suspiran al mismo tiempo y piensan en ellos. Una se pregunta si Tobías ya almorzó y la otra responde con una venia a una cliente que terminó de pasar su tarjeta por un datáfono.

 

Los dos hombres saben que ninguno cree en la democracia, pero ambos intuyen que nada es más triste que perder la esperanza. Ambos están listos para la gran fiesta.

 

La tarde del 8 de marzo del 2026, luego de considerarlo muy bien, nuestro "japonés" decide llenar la urna con un pedacito de su esperanza: dentro de la tarjeta electoral ahoga un barco verde elaborado con la técnica del origami.

 

Basilia Rodríguez, identificada con la cédula de ciudadanía número… observa el papel y anula el voto antes que nadie se de cuenta. El tarjetón no tiene ninguna mancha, no hay tinta que permita adivinar la clara intención del elector; no hay forma de otorgarle ese derecho a otra persona, ni a un muerto, ni a un vivo, ni a nadie.


La mujer prefiere rasguñar levemente el papel y mojarlo con la punta de su dedo.

 

Una lágrima de dolor por su país pasó del ojo derecho de Basilia al dedo índice con el que se terminó de anular el voto de un desconocido asiático. Aquel desconocido que la miró rayado, aunque no.

 

En su casa, atenta al resultado parcial de las elecciones, Basilia abre el barco y encuentra un poema Haikú de Pacífico Oscilante.


Pacífico Oscilante deja un regalo a la democracia y Basilia lo recibe

Si quieres conocer ese poema, suscríbete a El Relato del Domingo. Info: Pipe@felipepoet.com


 

Por: Simpática Redondo*

„Quam non habet ipsa salutem mittit“

“La salud (o salvación) que ella misma no tiene, te la envía”

Fedra, de Ovidio

“Over thinking, over analyzing

separate the body from the mind…”

Tool***


Resumen de los dos primeros capítulos


En FAUSTA LLEGÓ, una mujer se sube a una camioneta blindada para darle un servicio privado a un cliente que la abordó en un parque lleno de turistas. En el parque circula mucho dinero de diversas monedas y su economía gira en torno al consumo de alcohol y otras drogas. En esa tribuna del consumo, se encuentran todo tipo de alimentos, música, baile y fiesta. Se trata de un carnaval vigilado, autocensurado y aparentemente autosuficiente, donde se han filtrado diversos intereses transnacionales que regulan el espacio público con la mirada casi impotente de la ley y el orden.


La mujer, llamada Fausta, todavía no se ha dado cuenta que su cliente no es el hombre que la abordó y se comunica con él a través de un falso cariño. Ella es cuidadosamente llevada a un vehículo blindado, donde  rápidamente se entera que la conducen a otro lugar: un gigante apartamento privado, ubicado en una exclusiva zona residencial.


Fausta llega a ese lugar que, en el segundo capítulo, denominamos EL MÓDULO de perversión de un hombre. Este sujeto busca la compañía de ella. Se trata de un político de apellido Vilboletti que luce un reloj finísimo y goza de una extravagancia pusilánime y fantoche. La actitud de él, poco seduce a Fausta. Ella, conoce muy bien a los hombres y sabe qué es lo que Vilboletti quiere, así, al menos por ahora, ni siquiera conozca su nombre. No la dislumbra el lujo, ni el poder del político; solamente necesita el dinero que él le puede proporcionar. En el final del capítulo, Vilboletti consume una droga por la nariz y nos enteramos que está mal por dentro. Sabemos que el político es infeliz y que está roto, muerto en vida.


El tercer capítulo comienza con un mensaje de una amiga de Fausta a su pareja: un militar de otro país que está ansioso por verla de nuevo. La amiga de Fausta dice llamarse Lucre y, aunque está preocupada por Fausta, confía que su amiga estará bien, mientras ella va y vuelve a Lima, donde se quedará dos semanas. La continuación del tercer capítulo de esta historia es un relato erótico que sólo está disponible para mayores de edad, porque contiene escenas fuertes de intercambio de fluidos. Tiene tensiones sexuales consentidas entre dos personas adultas. Por eso, si quieres leerlo, debes suscribirte al contenido Prime de El RELATO del DOMINGO. Escribe un mail a Pipe@felipepoet.com y te indicaremos cómo acceder al contenido Prime y las ventajas de ser un miembro activo.


La consciencia de Fausta
La consciencia de Fausta está en juego. Imagen en colaboración con la IA de Meta.

Autora: Simpática Redondo* (Seudónimo)**

Cambiamos el nombre de la persona autora de este relato, por pedido expreso de ella. Es prudente proteger su identidad porque lo que viene se pone color de hormiga.

**Este texto fue imaginado, escrito, redactado, corregido y publicado por un ser humano (Luis Felipe Jiménez Jiménez). Para su arquitectura no se utilizó ninguna inteligencia artificial. El único uso de una IA fue el de la imágenes que aparece en la página web en colaboración humano-IA con Meta AI.

***La canción “Lateralus” hace parte del álbum Lateralus, de la banda estadounidense Tool. Los autores de la canción son: Danny Carey, Maynard James Keenan, Adam Jones y Justin Chancellor.

Si quieres conocer una versión instrumental, interpretada por unos excelente músicos, te recomiendo este video

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