- felipepoet

- hace 3 días
Una historia de amor.
Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Bogotá, Colombia.
Esta historia no es de ficción. Los hechos ocurrieron en Bogotá, Colombia...

Un domingo caminaba por un bonito sector del norte de Bogotá. Salí de mi hogar con los miedos que mi generación adaptó a su experiencia por a la violencia de las últimas décadas en Colombia.
Las personas que vivimos atentados narco-terroristas en las ciudades, tenemos una particular forma de ver el mundo. Algunos de nosotros ya superamos el miedo, pero este proceso tarda bastante en completarse.
En mi caso, las múltiples experiencias cercanas a la muerte (MECM) me ubicaron en un lugar de privilegio sobre la conciencia misma. Ser consciente no es estar despierto, es reconocer que piensas, saber qué y cómo piensas y cuestionarte por qué, y para qué lo haces de esta forma y no de otra.
La escritura es precisamente el mejor ejercicio para el fortalecimiento de la consciencia, porque cuando escribes, haces que tu idea cobre forma. Por eso le recomiendo a mis estudiantes que no escriban apoyados solamente en inteligencias artificiales. Les recomiendo que no le teman a las AI y se permitan escribir sin ellas desde el primer asomo de la idea, el anteproyecto. Las inteligencias artificiales pueden ser útiles cuando ya tienes el primer boceto. No obstante, si permites que esa extensión de tu cerebro haga todo el proceso de arquitectura de tu idea, no serás tú quién lo hizo sino un robot. Y eso no está bien o mal en sí mismo, pero te quitará una función que tu cerebro está habilitado para hacer con brillante precisión y exactitud.
El arte literario es otra cosa y juega en dos ámbitos distintos. Por un lado busca comunicar y por otro busca crear o recrear un lenguaje. Los artistas de la palabra no ordenamos el pensamiento como lo hace una inteligencia artificial, los artistas creamos el pensamiento, creamos la forma, la distorsionamos. Los artistas de la palabra cuestionamos a los robots, los retamos y los corregimos.
Por eso hay autores más rápidos o fáciles de leer y hay autores cuya lectura implica un proceso extra de comprensión lectora. Porque en su proceso creativo está implícita una rivalidad con el lector bien sea este una máquina o un ser humano. Un “ven, compréndeme, interprétame, atrévete a pensar por ti mismo”.
Ahora que llega la Feria Internacional del Libro de Bogotá, te pregunto
¿Cuál lector eres?
Hay lectores veloces, voraces. Y hay lectores tortuga, como yo. Los lectores tortuga leemos al mundo y nos escondemos para interpretar los meta-lenguajes. Para re-crearlos.
En aquella calle donde algún día esquivé a un amigo de lo ajeno que iba colgado de su cómplice en una moto impulsada por gasolina, reconocí mi miedo a ser despojado y lo evadí con el entrenamiento militar que Dios puso en mi experiencia.
Quinientos metros más atrás, conocí a un poderoso hombre que me habló con sus ojos y con los ojos de Dios. Un hombre “ciego” que bajaba unas escaleras detrás de un bastón, sin perro, sin más compañía que su libertad. Si quieres conocer la historia de este hombre, suscríbete al contenido PRIME de El Relato Del Domingo.
Hay lectores lentos, profundos, reflexivos. Como buzos. Como mi amigo "ciego". La industria editorial te ofrece de todo: desde libros de autoayuda, hasta bellísimas historias para que los niños entren al mundo del libro. Este es el universo de la imaginación, mi paraíso, mi libertad. Puedes buscar libros en braille, libros electrónicos, libros álbumes, libros de fotos, libros técnicos, libros de ciencia, libros de ensayos, libros de experimentos, libros de religiones, libros de filosofías, libros de antropologías y los más poderosos de todos: libros de poesía. O libros con relatos poéticos, como muchos de los que encuentras en El Relato del Domingo
Mi arte literario es inspirado frecuentemente por personas como este amigo “invidente”. In porque mira hacia adentro, aunque realmente ve hacia afuera. Y ve más que muchas personas. En mi literatura hay tres relatos que reflexionan sobre la condición de “ceguera”, de "visión reducida". Dicha condición es, para ser más enfático: una manera de relacionarse con el universo a través de todos los sentidos, menos el de la vista.
Quizá por mi gusto personal sobre la literatura del tocayo J. Luis Borges, un vidente adelantado, quizá porque intuyo que he perdido capacidad de visión y necesito lentes; me obsesiona explorar todos los sentidos de la experiencia humana. La multiplicidad de consciencias. Mi paraíso es la libertad, como la de mi amigo “ciego” y mi ética es la inclusión. Quiero que el mundo sea más incluyente con las personas que somos distintas, aunque iguales en la diferencia. Por eso he propuesto la #ÉticaDeLaInclusión como principio fundamental y eje orientador de la vida.
Autor: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Bogotá, 15 de marzo de 2026.
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Este relato fue escrito enteramente por un ser humano, sin la asistencia de alguna inteligencia artificial. El único uso de inteligencias artificiales fue el de la co-creación humano AI de la imagen para la cual se utilizó Grok(X).


